Hay cosas que no pueden seguir igual. Porque cuando fallan las nóminas, cambian los festivos a última hora, no se reconocen los riesgos reales del puesto o se bloquea una salida digna con la jubilación parcial, quien lo paga siempre es la plantilla.
La reducción de la jornada laboral a 37,5 horas vuelve a poner sobre la mesa una cuestión clave: quién defiende de verdad a los trabajadores y quién calla cuando toca posicionarse.
El secretario general de FeSMC UGT Madrid, Alfredo Turienzo, rubricó el acuerdo en un acto en el que también estuvo presente el responsable del sector, Julio Perez, junto a miembros de su equipo sectorial.
Hay cosas que no pueden seguir igual. Porque cuando fallan las nóminas, cambian los festivos a última hora, no se reconocen los riesgos reales del puesto o se bloquea una salida digna con la jubilación parcial, quien lo paga siempre es la plantilla.